sábado, 21 de enero de 2012

Ruleta Rusa

El barco era demasiado pequeño para ambos. Los esmóquines y los vestidos largos no llamaban la atención en un crucero de lujo donde se celebraba una de las mejores fiestas de finales de año para que los magnates financieros comenzasen ya su dominio mundial para los próximos doce meses. 

Dos pisos de dormitorios, doscientos metros de eslora, unas proporciones similares a las de una pequeña urbanización y, entre toda la gente y el personal consiguieron encontrarse. Uno con traje negro y pajarita y otro con traje gris a rayas y sombrero. No hubo cuartel, no hubo tiempo, las mágnum volaros de sus fundas y se enfrentaron escupiendo pólvora, gritando con impaciencia. El plomo escapó de su cárceles de metal y voló en busca de la carne que llevaría su nombre grabado.

Los vasos volaron, los manteles cayeron y las balas se perdieron entre los metales de la construcción, generando un choque chispeante que poco más llamó la atención de todos los invistados resguardados en los pisos inferiores de la cubierta y engatusados por la música y el teatro. Los pocos que habían presenciado aquel encuentro habían huído.

Ambos se refugiaron en cuanto pudieron, con la sed de certeza y libertad marcadas en los ceños y en las manos ásperas de pólvora.

-Buen tiro -.

-No puedo decir lo mismo -.

Las risas, si bien menos pesadas de lo esperado, hacían que las pecheras de los trajes se moviesen de forma más rítmica que lo marcada por la respiración agitada. El sombrero gris había caído al suelo, indicando un punto de posible encuentro.

Un aviso de alerta que hizo girar las cabeza y, en un descuido del contrario, las balas volvieron a surcar el aire cortando cada molécula de carbono. Una vuelta al tanque, un sonido de cremallera y listos una vez más. Se levantaron, con la tranquilidad y la risa sobervia impregnando sus bigotes de época.

Las pistolas se observaban, se devoraban mutamente mientras sus dueños, guiados por el afán de sus armas, se acercaban paso a paso con los brazos estirados y el cuerpo ladeado. Un parón a pocos metros, un silencio adornado por la música del gramófono y las risas de los presentes y un ruido de chapa momentaneo que rompió con la perennidad del momento y arrancó unas blancas sonrisas.

-¿Es por el Black Jack?

-Siempre es por el Black Jack.

Los índices acariciaron los gatillos con mimo mientras los pechos se hincharon y las mandíbulas se tensaban con las sonrisas de caballero.

Una interrupción con tacones apareció desde su lateral y los índices dejaron tomar aire al revolver solo por unos segundos.

-Y la mejor mano gana -. Uno y otro con dos sonidos secos. Realmente cuatro si los labios carmín contaban la caída de los cuerpos pesados sobre la madera de cubierta.

Un sonrisa de piñón y una cadera amplia para recoger un sombrero gagnster color gris que se marchó ondeando sobre una melena castaña.

Dos pisos de dormitorios, cincuenta metros de eslora, unas proporciones similares a las de una pequeña urbanización y, entre toda la gente y el personal consiguieron encontrarse. El barco era demasiado pequeño incluso para los dos.

***

Nuevo wordsong, a ver si así arranco un par de palabrejas que últimamente estoy en completa sequía... La canción que logró esto fue Americano de Lady Gaga  lolU (hay que probar con todo...U)

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