viernes, 27 de enero de 2012

You're in a place for fear

Las navajas volaban a derecha e izquierda acariciándose casi con un sonido tintineante mientras sus dueños trataban de no perder el ritmo de movimientos y respiración. Se miraban y se atacaban sin borrar un gesto de satisfacción que les proporcionaba aquel juego. Sobre todo la noche de San Juan, subidos en aquel inestable tablón entre los muros mal colocados de un callejón roñoso.

Uno atacaba y el otro también y aunque manos y brazos salían heridos, no importaba demasiado. Cuando uno iba a caer se agarraba al otro y viceversa y las caídas se evitaban para continuar con aquella curiosa forma de satisfacer los deseos que no podían cubrir el conocimiento, el amor ni la religión. Los dos se miraban con sed y ansia, deseando ver como alguno caía y se estrellaba contra el suelo, o como una de las navajas abría al otro en canal. Realmente poco importaba cual de los dos fuera, sería igualmente divertido y excitante.

La noche no pareció de acuerdo con la conducta realizada al sonido de las guitarras de la radio ajada y la lluvia empezó mojar los rostros de los muchachos y volver resbaladiza la tabla. Ambos se carcajeaban y continuaban dedicándose ataques a traición y estocadas impredecibles.

Llego el momento en que perdieron pie entre la distorsión de la lluvia, los golpes y la suela de las botas sobre la madera mojada. Un resbalón de una pierna que golpeó con su zona interior contra la tabla con un golpe seco no sin antes agarrar con la derecha el codo que obligó a un pie a quedar sujeto sobre la tabla de forma que el cuerpo tomase una posición prácticamente vertical con la cabeza como apoyo.

Uno calló del costado contrario del que había pensado, el otro logró atinar en la caída para dar con los hombros en lugar de con el cuello y acabó de espaldas contra el suelo. Rieron en voz alta, heridos y contentos, empujados por algún libertinaje y diversión salvaje que había surgido de forma inexplicable.

Se arrastraron con sus huesos rotos para continuar su reyerta, animados por los golpes y el dolor afrodisíaco. El más rápido, con su pierna dañada, atinó a clavar su cuchilla en el flanco izquierdo de su contrincante. El otro, por su parte, gritó y rió con la estocada, dedicando un tajazo diagonal ascendente a la cara del que tenía en frente probablemente afectando una de sus córneas para que luego la navaja saliese volando.

Respiraron con dificultad mientras no podían evitar aquellas carcajadas divertidas y alocadas, propias de aquellos de su edad que se dedicaban a jugar a videojuegos o a reírse de los que pasaban por delante.

No entendían. La diversión de los otros chicos era vacua e indiferente. Continuaron riendo, doloridos pero enajenadamente felices y se chocaron las manos para saludarse con un fuerte apretón. Sentir que se jugaban más que el nombre, olvidarse de orgullos o malicias, simplemente la lucha por la lucha sin pensar en el dolor.  Con la mera idea de sobrevivir -o no- una noche más en manos de la probabilidad.

***

Bien, bien, de nuevo word song. Esta vez de 4 lol se va ampliando la cosa XD Lo cierto es que cambiaría un par de cosas en el texto, pero no me apetece demasiado porque estoy algo cansadín u.u La canción de esta vez es Bruises and Bitemarks de Good with Grenades, una que había escuchado hace tiempo y me hace bastante gracia. Aunque no sé qué fumé para sacar eso.Enjoy~~

2 comentarios:

  1. Que clase de amigo te deja ciego? jajajaja QUE TRONAOS! JAJAJAJAJA gosto diso xDDDDDDDDDDD

    ResponderEliminar
  2. crasy pipol is crasy xDDDU
    en serio, locos todos.

    ResponderEliminar