miércoles, 20 de julio de 2011

The Prince's Tale





"-Cógelo... Cógelo...

 Algo que no era sangre brotaba de Snape. Una sustancia azul plateado, ni líquida ni gaseosa, le salía por la boca, por las orejas y los ojos. Harry sabía qué era, pero no sabía qué hacer...


  Hermione hizo aparecer un frasco de la nada y se lo puso en las temblorosas manos a Harry. Éste recogió la sustancia plateada con la varita y la metió en el frasco. Cuando lo hubo llenado hasta arriba, Snape lo miró como si no le quedara ni una sola gota de sangre en las venas y aflojó la mano con que le agarraba la túnica.
   -Mírame... -Susurró.


  Los ojos verdes buscaron los negros, pero un segundo más tarde, algo se extinguió en las profundidades de los de Snape, dejándolos clavados, inexpresivos y vacíos. La mano que sujetaba a Harry cayó al suelo con un ruido sordo, y Snape se quedó inmóvil."



   -¡Mamá te lo ha prohibido, Lily!
   -¡Pero si no pasa nada! -repuso sin para de reír-. Mira esto, Tuney. Mira lo que hago.

Petunia miró alrededor. No había nadie en el parque, tan sólo ellas, y Snape, aunque las niñas no lo sabían. Lily acababa de coger una flor caída del matorral tras el que se escondía el chico. Petunia se acercó a ella debatiéndose entre la curiosidad y la desaprobación; Lily esperó a que su hermana estuviera lo bastante cerca para ver bien, y entonces le enseñó la palma de la mano. En ella aguardaba la flor, que abría y cerraba los pétalos como una estrambótica ostra con numerosos labios.
   -¡Basta! -gritó Petunia.
   -No te hace nada -aseguró Lily, y cerró la mano con la flor dentro y volvió a tirarla al suelo.
   -Eso no está bien -protestó Petunia, pero había desviado la mirada para ver cómo la flor descendía y se quedaba flotando a unos centímetros del suelo-. ¿Cómo lo haces? -preguntó sin poder disimular la curiosidad.
   -Está muy claro, ¿no? -El niño no logró contenerse más y salió de detrás del arbusto.
[...]
   -¿Qué es lo que está muy claro? -preguntó Lily.
Él parecía nervioso y emocionado. Miró un momento a Petunia, que se había quedado junto a los columpios, y luego bajó la voz y dijo:
   -Sé lo que eres.
   -¿Qué quieres decir?
   -Eres... una bruja.
Ofendida, Lily le espetó:
   -¿Te parece bonito deirle eso a una chica?

Y levantando la barbilla, se dio la vuelta muy decidida y fue a reunirse con su hermana.


[...]

   -... y el ministerio te castiga si hasces magia fuera del colegio. Te manda una carta.
   -¡Pues yo he hecho magia fuera del colegio!
   -Bueno, no pasa nada, porque nosotros todavía no tenemos varita mágica. Mientras eres pequeño, si no puedes controlarte, no te dicen nada. Pero cuando cumples once años -añadió poniéndose muy serio- y empiezas a instruirte, has de tener mucho cuidado.

   Hubo un breve silencio. Lily cogió una ramita del suelo y la agitó n el aire. Entonces ella tiró la ramita, se acercó más al niño y le dijo:
   -Va en serio, ¿verdad? No es ninguna broma, ¿eh? Petunia dice que mientes porque Howarts no existe. Pero es real, ¿verdad?
   -Es real para nosotros. Para ella, no. Pero tú y yo recibiremos la carta.
   -¿Seguro?
   -Segurísimo -confirmó Snape, y pese al pelo mal cortado y la extraña ropa que llevaba, imponía bastante allí sentado, rebosante de confianza en su destino.
   -¿Y nos la traerá una lechuza? -preguntó Lily en voz baja.
   -Normalmente llega así. Pero tú eres hija de muggles, de modo que alguien del colegio tendrá que ir a explicárselo a tus padres.
   -¿Tiene mucha importancia que seas hijo de muggles?

   Snape titubeó y sus ojos -muy negros-, codiciosos en la verdosa penumbra, recorrieron el pálido rostro y el cabello pelirrojo de Lily.
   -No -respondió-. No tiene ninguna importancia.
   -¡Ah, bueno! -suspiró la niña, más tranquila; era evidente que estaba preocupada.
   -Tú tienes mucha magia dentro -afirmó Snape-. Me di cuenta observándote...


   Su voz se fue apagando. Lily ya no lo escuchaba; se había tumbado en el suelo cubierto de hojas y contemplaba el toldo que formaban las ramas de los árboles. Snape la observaba con la misma avidez con que lo había hecho en el parque infantil.
   — ¿Cómo van las cosas en tu casa? — preguntó Lily.
   — Bien — repuso él arrugando un poco la frente.
   — ¿Ya no se pelean?
   — Sí, claro que se pelean. — Cogió un puñado de hojas y empezó a romperlas sin darse cuenta de lo que hacía—. Pero no tardaré mucho en marcharme.
   — ¿A tu padre no le gusta la magia?
   — No hay nada que le guste.

  — Severus
 Los labios del chico esbozaron una sonrisa cuando ella pronunció su nombre.
  — ¿Qué quieres?
  — Háblame otra vez de los dementores.
  — ¿Para qué quieres que te hable de ellos?
  — Si utilizo la magia fuera del colegio…
  — ¡No van a entregarte a los dementores por eso! Los utilizan contra la gente que comete delitos graves, y vigilan la prisión de los magos, Azkaban. A ti no van a llevarte ahí, eres demasiado…

Volvió a ruborizarse y rompió varias hojas más.


   -Ojalá te pongan en Slytherin -cpmentó Snape, animado por la tímida sonrisa de la muchacha.
   -¿En Slytherin?
  Uno de los chicos, que hasta entonces no había mostrado el menor interés por ellos, volvió la cabeza al oír ese nombre.

   -¿Quién va a querer que le pongan en Slytherin? Si me pasara eso, creo que me largaría. ¿Tú no? -le preguntó James Potter al niño que iba repantigado en el asiento de en frente. Pero éste no sonrió, sólo masculló:
   -Toda mi familia ha estado en Slytherin.
   -¡Jo! ¡Y yo que te tenía por una buena persona!
   -A lo mejor rompo la tradición -replicó Sirius sonriendo burlón-. ¿Adónde irás tú, si te dejan elegir?

   James hizo como si blandiera una espada y dijo:
   -¡A Gryffindor, <>! Como mi padre.

   Snape hizo un ruidito despectivo y James se volvió hacia él.
   -¿Te ocurre algo?
   -No, qué va -contestó Snape, aunque su expresión desdeñosa lo desmentía-. Si prefieres lucir músculos antes que cerebro...
   -¿Adónde te gustaría ir a ti, que no tienes ninguna de las dos cosas? -intervino Sirius.
   James soltó una carcajada. Lily se enderezó, abochornada, y miró primero a James y luego a Sirius con antipatía.

   -Vámonos, Severus. Buscaremos otro compartimento.
   -¡Ooooooh!

 James y Sirius imitaron el tono altivo de Lily, y James intentó ponerle la zancadilla a Snape cuando salía.
   -¡Hasta luego, Qujicus!

[...]

La profesora McGonagall llamó <<¡Evans, Lily!>>

..., y apenas un segundo después de haber entrado en contacto con el pelirrojo cabello de la niña, el sombrero anunció: <<¡Gryffindor!>>


   -No... Espera, yo no quería...
   -¿No querías llamarme "sangre sucia"? Pero si llamas así a todos los que son como yo, Severus. ¿Dónde está la diferencia?

   Snape no encontraba palabras, y ella, con una mirada de desprecio, se dio la vuelta y se metió por el hueco del retrato.


   -¡Ya sabe usted lo que quiero decir! Él cree que se refiere al hijo de ella, y va a darle caza, los matará a todos...
   -Si tanto significa ella para ti -insinuó dumbledore-, seguro que lord Voldermort le perdonará la vida, ¿no? ¿No podrías pedirle clemencia para la madre, a cambio del niño?
   -Ya se lo he... se lo he pedido...
   -Me das asco -le espetó Dumbledore-. Así pues, ¿no te importa que mueran el marido y el niño? ¿Da igual que ellos mueran, siempre que tú consigas lo que quieres?
  Snape se limitó amirarlo y calló, hasta que por fin dijo con voz ronca:
   -Pues escóndalos a todos. Proteja... Protéjalos a los tres. Por favor.
   -¿Y qué me ofreces a cambio, Severus?
   -¿A... a cambio? -Snape se quedó con la boca abierta, pero al cabo dijo-: Lo que usted quiera. 


Encorvado y con la cabeza gacha, Snape se había desplomado en una butaca; Dumbledore, de pie frente a él, lo contemplaba con gesto adusto. Al cabo de unos instantes, Snape levantó la cara; parecía un hombre que hubiera vivido cien años de desgracia después de abandonar aquella montaña.

   -Creía que iba... a protegerla...
   -James y ella confiaron en la persona equivocada -afirmó Dumbledore-. Igual que tú, Severus. ¿No suponías que losr Voldemort le salvaría la vida? -Snape respiraba deprisa, muy agitado-. Pero su hijo ha sobrevivido. -Snape hizo un ligero movimiento con la cabeza, como si espantara una mosca molesta-. Su hijo vive y tiene los mismos ojos que ella, exactamente iguales. Estoy seguro de que recuerdas la forma y el color de los ojos de Lily Evans.

   -¡¡Basta!! -bramó Snape-. ¡Está muerta! ¡Muerta!
   -¿Qué te ocurre, Severus? ¿Remordimiento, acaso?
   -Ojalá... ojalá estuviera yo muerto...
   ¿Y de qué serviría eso? -repuso Dumbledore con frialdad-. Si amabas a Lily Evans, si la amabas de verdad, está claro qué camino debes tomar.

    Dio la impresión de que Snape atisbaba a través de una neblina de dolor, aunque tardó un tiempo en asimilar las palabras del director de Hogwarts.
   -¿Qué... qué quiere decir?
   -Tú sabes cómo y por qué ha muerto Lily. Asegúrate, pues, de que no haya muerto en vano; ayúdame a proteger a su hijo.
   -Él no necesita protección. El Señor Tenebroso se ha ido...
   -El Señor Tenebroso regresará, y entonces Harry Potter correrá un grave peligro.


   Hubo una larga pausa, y poco a poco Snape fue recobrando la compostura y dominando su respiración. Al fin dijo:

   -Está bien. De acuerdo. ¡Pero no se lo cuente nunca a nadie, Dumbledore! ¡Esto debe quedar entre nosotros! ¡Júremelo! No soportaría que... Y menos al hijo de Potter... ¡Quiero que me de su palabra!
   -¿Mi palabra, Severus, de que nunca revelaré lo mejor de ti? -Dumbledore suspir´, escrutando el rabioso y angustiado rostro del profesor-. Está bien, si insistes...


Snape se paseaba de arriba a abajo delante de Dumbledore.
   -... mediocre, arrogante como su padre, transgresor incorregible, encantado con su fama, egocéntrico e impertinente...
   -Ves lo que esperas ver, Severus -sentenció Dumbledore sin apartar la vista de un emjemplar de La transformación moderna-. Otros profesores afirman que el chico es modesto, agradable y de considerable talento. Yo, personalmente, lo encuentro muy simpático. -Dumbledore pasó la página y, sin levantar la cabeza, añadió-: No pierdas de vista a Quirrell, ¿de acuerdo?


   Volvían a estar en el despacho del director de Hogwarts; ya había caído la noche, Fawkes guardaba silencio y Snape permanecía quieto en su asiento, mientras Dumbledore hablaba y caminaba alrededor de él.
   -Harry no puede saberlo hasta el último momento, hasta que sea imprescindible. De lo contrario, no podría tener la fuerza necesaria para hacer lo que debe.
   -Pero ¿qué es eso que debe hacer?
   -Eso es asunto mío y de Harry. Escúchame con atención, Severus. Después de mi muerte llegará un momento... ¡No, no me discutas ni me interrumpas! Llegará un momento en el que Voldemort temerá por la vida de su serpiente.
   -¿De Nagini? -se extrañó Snape.
   -Sí, eso es. Y si lord Voldemort deja de enviar a esa serpiente a hacerle encargos y la mantiene a su lado, bajo protección mágica, creo que entonces será prudente contárselo a Harry.
   -Contarle ¿qué?
  Dumbledore responrió hondo, cerró los ojos y continuó:
   -Que la noche en que lord Voldemort intentó matarlo, cuando Lily, actuando como un escudo humano, dio su vida por él, la maldición asesina rebotó contra el Señor Tenebroso y un fragmento del alma de éste se separó del resto y se adhirió a la única alma viva que quedaba en aquel edificio en ruinas. Es decir, que una parte de lord Voldemort vive dentro de Harry, y eso es lo que le confiere el don de hablar con las serpientes y una conezión con la mente de lord Voldemort, circunstancia que él nunca ha entendido. Y mientras ese fragmento de alma, que Voldemort no echa de menos, permanezca adherido a Harry y protegido por él, el Señor Tenebroso no puede morir.
   -Entonces el chico... ¿el chico debe morir? -preguntó Snape con serenidad.
   -Y tiene que matarlo el propio Voldemort, Severus. Eso es esencial.
   Guaedaron un largo silencio, y por fin Snape dijo:
   -Yo creía... Todos estos años, yo creía... que lo estábamos protegiendo por ella; por Lily.
   -Lo hemos protegido porque era fundamental instruirlo, educarlo, permitir que pusiera a prueba sus fuerzas -explicó Dumbledore, que seguía con los ojos fuertemente cerrados-. Mientras tanto, la conexión entre ellos dos se ha hecho aún más fuerte. Es un crecimiento parasitario; a veces he pensado que él también lo sospecha. Si no me equivoco, si lo conozco bien, hará las cosas de forma que, cuando se enfrente a la muerte, ésta significará verdaderamente el fin de Voldemort.
   Dumbledore abrió los ojos. Snape estaba horrorizado y exclamó:

   -¿Lo ha mantenido con vida para que pueda morir en el momento más adecuado?
   -No pongas esa cara, Severus. ¿A cuántos hombres y mujeres has visto morir?
   -Últimamente, sólo a los que no podía salvar -respondió Snape. Se levantó y agregó-: Me ha utilizado.
   -Y eso ¿qué significa?
   -He espiado por usted, he mentido por usted, he puesto mmi vida en peligro por usted. Se suponía que todo eso lo hacía para proteger al hijo de Lily Potter. Y ahora me dice que lo ha criado como quien cría un cerdo para llevarlo al matadero...
   -Me emocionas, Severus -repuso Dumbledore con seriedad- ¿No será que has acabado sintiendo cariño por ese chico?
   -¿Por él? -se escandalizó Snape-. ¡Expecto patronum!


   "Del extremo de su varita salió la cierva plateada, se posó en el suelo del despacho, dio un brinco y saltó por la ventana. Dumbledore la vio volando, y cuando el resplandor plateado se perdió de vista, se volvió hacia Snape y, con lágrimas en los ojos, le preguntó: "


~~In memory of the bravest man I ever met~~

Severus Snape
9/01/1960 - 3/05/1998
R.I.P.

2 comentarios:

  1. Es como el mejor capitulo de todos los libros, ¿no? Bueno, uno de los mejores (creo que los del pasado de Voldy me gustaron más ~)

    ;_____; Lo que lloré en el cine por culpa de este hombre!! FU!!! Snape ;_______;!

    Qué adorable era el niñito T___T! Jo...

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  2. dime como se llama la pelicula? que saga?

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