"Era mucho más útil y recomendable estar haciendo el trabajo de biología que deberíamos haber entregado hace tres días, pero el maizal era algo que tentaba demasiado, sobre todo a los jóvenes.
- Como nos pillen te mato...- Te digo, algo nervioso.
- Fuiste tú quien quiso venir. Yo te dije que no volvería-. Respondes sin apenas mirarme.
- ¡Pero yo no había venido nunca! Y no pienso dejar que te pavonees de que te has atrevido-. Te comento con sorna. Es cierto que no podía dejarlo, o mi orgullo de gallito se hundiría frente a la nenaza.
Caminar entre plantar enormes es una sensación maravillosa, aunque algo angustiosa. Nunca sabes a dónde vas ni qué hay más allá. Pero no había ido hasta allí solo para pasear sin rumbo a la espera de que el dueño gordinflón de la finca nos pillase. Corrí hacia ti y me apoyé en tus hombros para dar un fuerte salto.
- ¡Ah! ¿Qué haces?- Gritas con una queja que siempre acababa en risa.
- No te voy a dejar ir delante más tiempo-. Te digo, poniéndome a la cabeza.
- No, no. Yo iré delante, sino parecerá que soy yo quien te sigue-. Comentas, empujándome para tratar de adelantarme.
- Si es lo que siempre haces-. Me rio y te doy un codazo antes de salir corriendo y aparecer en una zona de hierba baja para tirarme.- Yo ya me quedo aquí...
- Y tanto-. Saltas sobre mí, aplastándome el estómago, y no tardo en golpearte y empujarte para que dejes de ahogarme.
- Eres un burro-
- Y tú un idiota- La conversación y las risas no duran mucho más.
- ¡¿Quién coño anda por ahí?! ¡Si sois unos malditos críos, esperad a que os coja!
- Te odio-. Te reprocho mientras salimos corriendo.
- ¿Ahora te acojonas, eh?-
- ¿Yo? Ya veremos cuando suelte al perro...- Una media sonrisa se dibuja en mi agitada cara.
- ¡¡¿¿PERRO??!!- Esas cosas son las que me dicen que, por suerte, sigues siendo el de siempre..."
No hay comentarios:
Publicar un comentario