viernes, 24 de junio de 2011

El espejo que te acompañaba

Nuevo wordsong con la canción de Just A Little Girl de Trading Yesterday. Hecho en una media hora. Creo que le daría un par de vueltas, pero como me da pereza ahí queda XD Aviso: Es largo u_u


Nos conocimos hace mucho. Incluso antes de que tú tuvieses consciencia e ello. Siempre te observaba desde mi pequeño espejo, el que estaba colocado en tu habitación a la derecha de la cama. De niña venías y te sentabas frente a mí durante horas, siempre buscando que sonriese y te contase como eran las cosas en el reflejo.

Eras tan bonita y atenta. Tus orbes expresivos y curiosos no me quitaban el ojo de encima, ni siquiera al principio, cuando trataba de mirarte oculto en el espejo.
Entonces me despertabas inmensa ternura que, con el tiempo, fue tornando a un sentimiento intenso y adulto.

Te dejaba dormir sin molestarte, simplemente deleitándome con tu descanso cuando ya nadie miraba. No podía imaginar qué pensarías sobre el hombre de ropa antigua que tanta gracia te hacía de pequeña.
Pero ya cumpliendo los quince, empecé a traerte conmigo y te dejé ver aquello que me rodeaba en el espejo donde tanto tiempo llevaba escondido.

Te maravillaste, te enamoraste de aquel mundo que inundaba tus sueños y con el que podías venir a verme todas las noches. 

El proceso siempre era el mismo, aunque a veces no podías dormirte rápido debido a la emoción. Tú te acostabas en aquella cama mientras yo te miraba sonriendo y, en cuanto entrabas en el sueño profundo en el que tu cuerpo descansaba, yo te dejaba pasar entre la humareda del cristal y caminabas para reunirte conmigo.

El tacto de tus manos y el olor de tu piel eran más hermosos y cálidos de lo que podía haber imaginado a través del espejo. Te acaricié la mejilla y tú hiciste lo propio con mi pelo. Tu cara de asombro era totalmente radiante la primera vez que pudimos vernos de aquella forma.

Y así pasaron días, semanas, meses e incluso algunos años antes de que empezases a frecuentar menos aquella habitación.

Al crecer, tus padres te otorgaron un nuevo aposento más grande, dejando aquel para los trastos viejos y, mi espejo, por ser empotrado en la pared, no podía acompañarte a tu nueva habitación.
Recuerdo cuanto lloraste aquellos días mientras aun no se terminaba el cambio de un cuarto a otro y lo bonita que estabas aun con el brillo salado bañando tus mejillas.

La noche antes de irte a tu nueva habitación dormiste allí conmigo.

“Podrás seguir viniendo las noches que quieras”

“Seguiré viniendo mientras sigas aquí”

Y es cierto que volviste. Volvías con pequeñas lámparas y cuando ya la noche era muy cerrada, volvías a hurtadillas y dormías sobre una manta en el duro suelo solo para que pudiésemos vernos en este maravilloso mundo reflejado.

Pero el tiempo pasó y tu volvías tarde a casa, demasiado cansada para pasar un rato conmigo y, aunque no me preocupaba demasiado, pues me hacía realmente feliz que vivieses tan plenamente tu vida, no tenerte conmigo después de los años que me dejaste compartir contigo llegaba a entristecerme, me hacía sentir algo frío en aquella habitación cada vez más polvorienta.

Sin embargo, seguiste volviendo y cada visita era maravillosa y alegre, tan encantadora como en aquel entonces y tú estabas tan adulta, tan radiante en la cumbre de tu juventud. A pesar del tiempo que volvía a pasar solo, aquellos momentos me hacían imposible reprocharte alguna cosa.

Pero llegó un día en que quisiste volver y no pudiste entrar. Te dormiste sobre la manta del suelo, como hacísa entonces, pero cuando te esperé abriendote la puerta simplemente no podías atravesar la nieblapara volver junto a mí. Ese día se me partió el corazón y no salí al espejo en un par de noches. No pude creer que después de aquel tiempo no pudieses volver a entrar en mi mundo, el mundo que ahora solo mantenía para ti.

Cuando volví al espejo te llamé y volviste algunas veces, pero volví a sentir un tremendo pavor al comprobar que, en ocasiones, eras incapaz de verme incluso cuando me ponía completamente frente a ti.

Recuerdo uno de los días más dolorosos en los que llegaste por cuenta propia y me sobresalté de alegría al verte. Me acerqué al espejo y sonreí amablemente como de costumbre, pero tú no me viste. No sabías que estaba allí y me llamaste sin darte cuenta de que estaba plenamente delante de tus ojos. Mi sonrisa se borró y grité tu nombre, pero al final te rendiste diciendo “Quizás hoy no te apetezca verme” y te fuiste levantando el polvo del parqué.

Una lágrima me recorrió el rostro tras aquellas palabras, pues no tenía ni idea de por qué no me veías, por qué eras incapaz de verme cuando estaba allí tan claro como años atrás.
El espejo, ya muy envejecido y lleno de polvo se fue mustiando algo más rápido por mi pena ya que los días en los que me veías a través eran cada vez más escasos.

Entonces, tras algunos meses, un golpetazo en la puerta me alarmó dentro del espejo y me escondí inicialmente. Entonces, con cuidado de no ser descubierto, pude ver tu pelo y tu sonrisa y el corazón me dio un vuelco acelerándose como mucho tiempo atrás. Me acerqué corriendo al espejo y grité tu nombre.

Me viste, ¡lograste verme! Te dirigías hacia donde yo estaba y mi sonrisa de infinita alegría se ensanchó. Llegaste frente al espejo, dejaste tu chaqueta en el suelo y te sentaste como aquella niña que ya habías dejado de ser. Pero, en lugar de mantener tu vista en el espejo, la desviaste hacia la puerta. Volví a llamarte piqueteando con un dedo en el espejo, pero en lugar de volver para verme te centraste en la chica que entraba cerrando la puerta y se sentaba tu lado.

Os mirasteis intensamente, creando un mundo a vuestro alrededor, como si aquel cuarto en lugar de paredes tuviese pastos y montañas que marcaban un horizonte infinito.

Entonces me di cuenta y la sonrisa se borró por última vez. No me habías mirado, en ningún momento lo habías hecho, ya no podías hacerlo y eso era horriblemente insoportable. Me dolió el estómago, la cabeza, el pecho. Me dolió el alma.

Entonces la mano de ella rozó tu cara y recorrió tu nuca haciendo que os acercaseis en algo tan sagrado que casi fulmina mi antigua existencia.
No  pude creerlo y me quedé inmóvil, temblando bruscamente mientras apenas notaba como un hilo húmedo se deslizaba por mi mejilla izquierda.

Te volví a llamar, esta vez en un susurro, y repetí tu nombre con insistencia elevando el tono. Las caricias se continuaban y tú seguías sin verme. Apoyé las manos en el espejo, grité desgarrando mi garganta. Grité tu nombre y golpeé con los puños el cristal consiguiendo una horrible resonancia que me taponaba los oídos.

El frenesí, la frustración, el desamparo hacían que gritase, llorase y golpease el cristal que me había tenido oculto del mundo tanto tiempo. Mi casa, mi hogar, mi mundo. Golpeaba sin remordimiento en busca de frenar ese momento, de buscar tus ojos y hacerte recordar que estaba allí, junto a ti, que no me había ido en ningún momento.

Las lágrimas cubrían mi cara al completo y los gritos se entrecortaban casi sin llegar a salir de mi garganta. El vaho de mis pulmones empañaba mi parte del espejo. Entonces, mientras continuabas abrazando y entregándote a aquella desconocida me miraste de reojo, con un gesto que no supe cómo interpretar. Casi me pareció encontrar algo de lástima en aquel ojo entornado que, tras unos segundos, volvió a cerrarse para dejarse llevar por los demás sentidos.

Mi griterío cesó al comprender tu mirada. Me quedé inmóvil, mirando sin apenas mirar, con tu retina grabada en la mía, con nuestros recuerdos pasando a todo correr por mi desgastada mente.

Tú, desde niña mirando en el espejo en busca de compañía en aquella habitación sombría que te daba miedo. 
 Yo, un ente bien vestido salido de un mundo reflejo para calmar tu miedo y tu soledad. Supe que no volverías a mi lado y que yo nunca había estado realmente al tuyo. Mi corazón se detuvo y mis ojos se opacaron.


Perdona si te hice daño cuando el cristal reventó en mil pedazos.

2 comentarios:

  1. Pero... pero qué bonito.. y qué triste, me encantó, en serio :((
    (soy cyn)

    ResponderEliminar
  2. o_o vaya. A ti sí que no te esperaba XD

    Gracias ^^

    ResponderEliminar