Era la obra más importante de todas, la obra que marcaría su paso a una nueva etapa de su vida, era la obra que representarían delante de toda la escuela, delante de todos los padres, era la obra de teatro de fin de curso de sexto de primaria y el lobo no podía interpretar mal su papel.
- Solo tienes que poner cara de malas pulgas y decir la frase.
- Pero no puedo, me da mucha vergüenza…No soy un buen lobo.
- ¡Si quieres, serás el mejor de los lobos!
- Solo tienes que poner cara de malas pulgas y decir la frase.
- Pero no puedo, me da mucha vergüenza…No soy un buen lobo.
- ¡Si quieres, serás el mejor de los lobos!
Pero en los ensayos nunca le había ido bien. Se caía, olvidaba la frase, titubeaba al hablar, la decía con su dulzura característica…Era cierto que él posiblemente no era el mejor de los lobos y es que tampoco se había presentado voluntario para serlo.
“Voto a Héctor para hacer de lobo” Había gritado su compañera de mesa y él se había enfadado mucho con ella cuando la profesora aceptó la propuesta en lugar de poner a Pablo.
Aquello había sido un error y Héctor temía la ira de Pablo más que nunca desde entonces. Pablo sí se había presentado voluntario y seguramente él habría sido mucho mejor lobo.
- Es más alto y no tiene vergüenza…Mira, si incluso tiene cara de malo y no tiene que actuar para meterse con la gente...
- Pablo es un perfecto árbol. Siempre más bonitos en silencio.
Aquello había sido un error y Héctor temía la ira de Pablo más que nunca desde entonces. Pablo sí se había presentado voluntario y seguramente él habría sido mucho mejor lobo.
- Es más alto y no tiene vergüenza…Mira, si incluso tiene cara de malo y no tiene que actuar para meterse con la gente...
- Pablo es un perfecto árbol. Siempre más bonitos en silencio.
Y nada, la gente a favor de torturar a Héctor. No sabía si lo hacían porque él era más querido en clase o porque querían reírse de él. El caso es que cada vez que se enfundaba el pantalón de pelo marrón, las zapatillas de garras, los guantes y las orejas, en lugar de un lobo molesto y usurero parecía un perrito fiel y cariñoso. A las niñas les parecía encantador cuando no le salía el diálogo, se ponía rojo y se tapaba la cara con el guión.
- Lo harás muy bien.
- ¡Pero ahora ni siquiera actúas tú! Y fuiste quien me metió en este lio...
- Lo siento, ya te he dicho que no voy a poder…Tengo una cita muy importante en el médico.
- ¿Las verrugas de las manos?
- ¡No! Eso ya está pasado…
- Lo harás muy bien.
- ¡Pero ahora ni siquiera actúas tú! Y fuiste quien me metió en este lio...
- Lo siento, ya te he dicho que no voy a poder…Tengo una cita muy importante en el médico.
- ¿Las verrugas de las manos?
- ¡No! Eso ya está pasado…
Y el día de la obra, enfundado en el mismo traje del ensayo, Héctor estaba convencido de que haría el ridículo, de que sería el lobo más patético de todas las obras de sexto del mundo y de que Pablo el árbol daría más impresión de pillo que él.
Pero no podía hacer nada. Era demasiado tímido como para ser buen actor y demasiado bueno como para poner cara de malo. Sí, claramente el lobo no era su papel. Él debía ser un cordero o uno de esos árboles que pasan desapercibidos…
Pero su momento llegó y el lobo tuvo que ir al encuentro del castor, el conejo y la ardilla para intentar que cayesen en su trampa.
El lobo Héctor salió y la mirada de odio que claramente rezaba “Te pegaré por esto” del árbol Pablo hizo que su seguridad se redujese a menos siete.
Estaba rojo, y temblaba; no tenía muy claro si recordaba su diálogo y en cuanto le tocó hablar tartamudeó unos segundos.
Por alguna razón miró al público, a pesar de que le habían advertido de que no lo hiciese para evitar ver a tanta gente observándolo y ponerse más nervioso aún. Pero entonces vio algo moverse con energía entre el público y centró su atención allí, olvidándose de que aún estaba sobre el escenario.
“Vamos a dejarte el cachorro de Luna en casa” Leyó en un cartel que sostenía su desaparecida amiga. Rápidamente su cara se encendió, pero no de vergüenza, sino de enfado, porque él ya había advertido que no le gustaban los perros y no quería quedarse con ese cachorro, pero ella siempre hacía lo que quería porque él casi nunca protestaba demasiado y al final iba a endiñarle a ese maldito perro al que, por cierto, seguramente era alérrgico.
- ¡No voy a dejaros pasar!- Gritó a su amiga como si estuviese hablando con ella a solas. Entonces recordó donde estaba y miró las caras de sorpresa de sus compañeros de reparto y las expresiones de fascinación del público. Inicialmente se sonrojó un poco, sorprendido él mismo del grito que acababa de dar y que, curiosamente, coincidía con su diálogo.
- ¡No voy a dejaros pasar!- Gritó a su amiga como si estuviese hablando con ella a solas. Entonces recordó donde estaba y miró las caras de sorpresa de sus compañeros de reparto y las expresiones de fascinación del público. Inicialmente se sonrojó un poco, sorprendido él mismo del grito que acababa de dar y que, curiosamente, coincidía con su diálogo.
Cuando volvió a mirarla, ella había bajado el cartel y se reía tapándose la boca con una mano y haciendo un gesto de ok con el pulgar de la otra.
Héctor, aun sorprendido, miró a su alrededor y entonces todo aquello le pareció insignificante y bastante divertido. Sonrió, se puso las manos sobre las caderas y dedicó un último ceño a su amiga antes de retomar lo que quedaba de su diálogo.
Al terminar, todos aplaudieron y Héctor salió del escenario con la cabeza alta y mirando con suficiencia al silencioso árbol Pablo.
Después de todo, había sido un magnífico lobo.
Okay, aquí el tercer Wordsong u,u reconozco que no es muy original DX pero la canción era Little Secrets de Passion Pit AQUÍ y me inundó la mente el típico niño tímido y pequeñajo XD
Nuevamente, AQUÍ está el wordsong de mi compañera con la canción que le toca.
Thanks~~
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