"No era un buen día, ¿de acuerdo?. Al menos no lo era por mi parte, porque ni haber bajado a la playa a caminar un día de niebla me había levantado el ánimo. Y sin embargo para ti, que te has traído tu sudadera-esconde-manos y tu charla barata parece un día cualquiera. Ni siquiera cuando echo a andar dejándote algo atrás y sin responderte demasiado pareces darte cuenta, porque cuando quieres no te das cuenta de nada.
- Y cuando salió Den no sabes que risas, ese tipo me rompe, en serio. Es que fíjate que le dijo a Sandra "Nena, cógeme la ropa porque...-
- No me apetece escuchar otro de los chistes malos de esos pésimos guionistas-. No sé si no dejarte terminar es mejor o peor. Te colocas tus gafas y bufas.
- Tú si que eres pésimo. Si es lo mejor del mundo...Hasta tú te has reído algunas veces.
- Muy pocas veces...-
- Mira, me da igual. A ver si puedo saltar desde ahí-. Y al verte "ahí" compruebo que te refieres al muro que separa la playa del paseo.
- Te vas a hacer daño-.
- Bah, bah, daño... A ver, una, dos, ¡tres! ¡AUCH! ¡Mi pie!- Al ver esa caída yo ya lo había asumido, pero no saco las manos de los bolsillos del pantalón.
- Te lo advertí. Ahora no pienso cargarte-. Continuo caminando unos segundo y, al ver hacia atrás, compruebo que sí te habías hecho daño.
- Agárrate-. Tiro de uno de tus brazos y lo pongo sobre mi hombro, aún sin ganas de hablar y comiéndome la promesa de que no te ayudaría.
- Déjame en paz, ¿no ibas a irte?-
- Cállate y camina, que se nos va a hacer de noche aquí-
Y al fin vamos a caminar mientras me taladras el oído con tus memeces de siempre que, en otro momento, podrían haber parecido graciosas, y al fin te dejaré en tu casa y podré irme a la mía con algo de tranquilidad mientras me recreo en mi propio malestar. Pero eres tan idiota que paras de nuevo en seco y, aprovechando el brazo que te agarraba, pasas el otro también por mis hombros y me abrazas.
- ¿Qué coño haces?-
- No soy yo quien necesita ayuda-.
No te digo nada más y tampoco me muevo. Porque eres un idiota que se cae siempre, pero un idiota que es mi amigo."
- Y cuando salió Den no sabes que risas, ese tipo me rompe, en serio. Es que fíjate que le dijo a Sandra "Nena, cógeme la ropa porque...-
- No me apetece escuchar otro de los chistes malos de esos pésimos guionistas-. No sé si no dejarte terminar es mejor o peor. Te colocas tus gafas y bufas.
- Tú si que eres pésimo. Si es lo mejor del mundo...Hasta tú te has reído algunas veces.
- Muy pocas veces...-
- Mira, me da igual. A ver si puedo saltar desde ahí-. Y al verte "ahí" compruebo que te refieres al muro que separa la playa del paseo.
- Te vas a hacer daño-.
- Bah, bah, daño... A ver, una, dos, ¡tres! ¡AUCH! ¡Mi pie!- Al ver esa caída yo ya lo había asumido, pero no saco las manos de los bolsillos del pantalón.
- Te lo advertí. Ahora no pienso cargarte-. Continuo caminando unos segundo y, al ver hacia atrás, compruebo que sí te habías hecho daño.
- Agárrate-. Tiro de uno de tus brazos y lo pongo sobre mi hombro, aún sin ganas de hablar y comiéndome la promesa de que no te ayudaría.
- Déjame en paz, ¿no ibas a irte?-
- Cállate y camina, que se nos va a hacer de noche aquí-
Y al fin vamos a caminar mientras me taladras el oído con tus memeces de siempre que, en otro momento, podrían haber parecido graciosas, y al fin te dejaré en tu casa y podré irme a la mía con algo de tranquilidad mientras me recreo en mi propio malestar. Pero eres tan idiota que paras de nuevo en seco y, aprovechando el brazo que te agarraba, pasas el otro también por mis hombros y me abrazas.
- ¿Qué coño haces?-
- No soy yo quien necesita ayuda-.
No te digo nada más y tampoco me muevo. Porque eres un idiota que se cae siempre, pero un idiota que es mi amigo."
No hay comentarios:
Publicar un comentario